miércoles, 25 de junio de 2014

NO ANTEPONER NADA AL AMOR DE CRISTO

Ayer, al caer el día, nuestra hermana María del Carmen fue llamada a la Luz que no tiene ocaso: CRISTO, EL SEÑOR,  a quien ella, como las vírgenes prudentes, esperó en la noche fugaz, y en ocasiones dolorosa, de esta vida.

La suya comenzó un 16 de agosto de 1927, en Huete. Ingresó en nuestro Monasterio el 3 de septiembre de 1960,  superando dolorosas dificultades con entereza, en su deseo firme de “no anteponer nada a Cristo” para que Cristo viviera en ella.
Emitió su profesión monástica el 14 de marzo de 1962. En todo lo que se le encomendó, se entregó con ilusión, con generosidad, con el amor a su Comunidad que la caracterizaba, siempre y en todo lugar: Monasterio, Colegio, Residencia…
Entusiasta, emprendedora, comunicativa hasta el final, cuando la enfermedad la identificó con Cristo en el dolor.
Agradecemos al Señor el don que nos ha hecho en nuestra hermana y le pedimos que, llevada a hombros del Buen Pastor y unida al coro de las vírgenes, cante eternamente su Amor Misericordioso. 

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