martes, 4 de febrero de 2014

PAPEL ARRUGADO


Mi carácter impulsivo me hacía estallar en cólera a la menor provocación. La mayoría de las veces, después de uno de estos incidentes, me sentía avergonzado y me esforzaba por consolar a quien había dañado.



Un día mi consejero, que me vio dando excu­sas después de una explosión de ira, me entregó un papel liso y me dijo; "Estrújalo". Asombra­do, obedecí e hice una bola con el papel.
Luego me dijo: "Ahora déjalo como esta­ba antes". Por supuesto que no pude dejarlo como estaba. Por más que lo intenté, el papel quedó lleno de arrugas.
Entonces habló: "El corazón de las personas es como ese papel. La impresión que dejas en ese corazón que lastimas, será tan difícil de borrar como esas arrugas en el papel. Porque, aunque intentemos enmendar el error, ya es­tará marcado".

Por impulso no nos controlamos y sin pen­sar lanzamos palabras llenas de rencor. Des­pués, cuando pensamos en ello, nos arrepen­timos. Pero ya no podemos dar marcha atrás, no podemos borrar lo que quedó grabado. Y así dejamos "arrugas" en muchos corazones. Puedo ser más comprensivo y paciente. Es más, puedo pedir perdón y reconocer mi error.
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